LA VENTANA DE TOLERANCIA
Siegel propuso el término ventana de tolerancia para hacer referencia a ese estado en el que podemos sentir nuestras emociones sin desbordarnos o quedar secuestrados emocionalmente por nuestro sistema nervioso. La tolerancia emocional es clave para poder sostener lo que sentimos sin perder el equilibrio interno.
Permanecer dentro de la ventana implica estar conectado con el cuerpo, las emociones y las sensaciones fisiológicas, y poder notarlas sin que se activen procesos de alarma.

Profundizando en la Ventana de tolerancia.
No significa ausencia de dolor o estrés, sino que al estar dentro de la ventana y notar que estamos tristes, molestos, enfadados o con estrés sin desbordarnos emocionalmente hablando. Así, poder integrar la información y emociones con nuestra capacidad cognitiva intacta y poder pensar sobre esas sensaciones sin desconectarnos ni huir ni suprimirlas, pudiendo tomar decisiones funcionales al respecto.
Es importante recalcar, que solo dentro de la ventana es donde podemos procesar lo que ocurre a nuestro alrededor y nuestro contexto, ya sea en el presente o en las heridas que vamos cargando a lo largo de la vida.
Emociones intensas y la ventana de tolerancia
Incluso ante emociones muy intensas, si se mantienen dentro de la ventana de tolerancia es posible asumirlas y transitarlas. Pero cuando la experiencia sobrepasa nuestra capacidad para sostener esa emoción, nos desregulamos, explotamos, colapsamos, etc.
Cuando esta falta de tolerancia se mantiene en el tiempo y la experiencia no puede ser procesada, hablamos de experiencia traumática, ya que quedó fuera de la ventana de tolerancia emocional.
Ampliando nuestra ventana de tolerancia
Para aprender a ampliar nuestra ventana de tolerancia necesitamos que nuestros cuidadores nos hayan enseñado y permitido sentir las emociones. Nos hayan acompañado a entender que, aunque las emociones sean intensas no son dañinas, nos hayan ayudado a ponerle palabras, nombrarlas, acompañarlas, etc.
Si eso no ha sido posible y no han podido ayudarnos con ello, porque ellos no tienen esas habilidades o ni siquiera sabían que hacer con sus propias emociones y no hemos podido aprender otras estrategias, es muy probable que al percibir esas emociones desagradables o intensas, la persona se esfuerce por desconectarse de ellas, evitarlas, suprimirlas, o entretenerse para no notarlas y poco a poco se vaya adormeciendo. Y claro, cuando desconectamos de unas emociones, también lo hacemos del resto, como puedan ser la alegría, el disfrute, el amor, etc.
Entonces, esto significa que el diámetro de nuestra ventana se puede hacer más pequeño y estrecho y no podamos sostener las emociones de una manera funcional. Esa reducción, hace que incluso situaciones normales puedan resultar desbordantes, ya que pasan a la zona de hiperactivación dónde me desregulo y exploto o no paro de hacer cosas con mucha ansiedad o si las
emociones son muy intensas pase directamente a la hipo activación extrema en forma de disociación.
Cuando nos salimos de la ventana
Cuando nos salimos de la ventana de tolerancia la capacidad de pensar con claridad disminuye, El cuerpo y el cerebro entran en modo alarma y reaccionamos de forma impulsiva, sin poder sentir calma suficiente para reflexionar.
Por ello, es fundamental generar seguridad en el cuerpo y en el sistema nervioso, ya que la seguridad es la base para ampliar la tolerancia emocional. Solo desde ahí podemos regular nuestras emociones, procesar lo vivido y avanzar en nuestro bienestar psicológico.

Conclusión
Comprender la tolerancia emocional nos permite entender por qué, en determinados momentos, nos sentimos desbordados emocionalmente o desconectados de nosotros mismos. No se trata de una falta de voluntad ni de “no saber gestionar las emociones”, sino de cómo nuestro sistema nervioso responde a las experiencias vividas y a la sensación de seguridad interna disponible en cada momento.
La buena noticia es que la tolerancia puede ampliarse. A través de un acompañamiento terapéutico seguro, respetuoso y ajustado a cada persona, es posible aprender a reconocer las propias emociones, regularlas de forma más funcional y recuperar la conexión con uno mismo y con los demás.
Si sientes que las emociones te sobrepasan o que te cuesta sostenerlas sin desconectarte, en nuestro Centro de Psicología Psilex estaremos encantadas de acompañarte en este proceso. Puedes contactarnos para recibir información o solicitar una primera cita.

