Avda. de la Hispanidad, 17, 1ºB. 18320 – Santa Fe (GRANADA)

958 520 007

666 276 269

“Propósitos de Año Nuevo sin frustración: cómo fijar metas realistas y no abandonar en febrero”

Cada mes de enero llega con una energía especial. Hacemos balance del año, prometemos cambios, soñamos con una versión mejor de nosotros mismos… y, seamos sinceros, muchas de esas metas acaban olvidadas antes de que termine febrero. ¿Por qué ocurre esto? ¿Estamos “mal programados” para cumplir objetivos? Spoiler: no. El problema suele estar en cómo planteamos los propósitos, no en nuestra fuerza de voluntad.

Desde la psicología sabemos que ajustar expectativas es clave para que los propósitos no se conviertan en una nueva fuente de frustración.

Propósitos

El error más común: objetivos demasiado grandes

“Voy a cambiar por completo”, “este año sí que sí”, “a partir del lunes lo hago todo perfecto”. Estas frases suenan motivadoras… pero también son una trampa psicológica. Los cambios radicales activan mucha ilusión al principio, pero también generan:
● Presión excesiva
● Sensación de fracaso ante el primer tropiezo
● Autoexigencia rígida
● Abandono temprano del objetivo

Nuestro cerebro no está diseñado para cambios bruscos, sino para cambios progresivos y sostenibles.

Expectativas irreales: la antesala de la frustración

Cuando fijamos metas muy exigentes, entramos en una dinámica peligrosa:
me exijo demasiado → me desbordo → fallo → me critico → abandono.

Esto afecta directamente a la autoestima y a la motivación. No es que “no tengamos constancia”, es que nos ponemos metas que no encajan con nuestra realidad actual.

propósitos

Ajustar expectativas significa aprender a preguntarnos:

  • ¿Este objetivo es realista con mi ritmo de vida?
  • ¿Depende solo de mí?
  • ¿Tengo recursos emocionales para sostenerlo ahora mismo?

 

Objetivos desde la culpa vs. objetivos desde el autocuidado

Muchos propósitos nacen más de la culpa que del deseo:

  •  “Debería hacer más deporte”
  •  “Tendría que comer mejor”
  •  “Tengo que ser más productivo”

 

Cuando una meta nace desde el “tengo que”, suele convertirse en una carga. En cambio, los objetivos que parten del autocuidado son mucho más sostenibles:

  • “Quiero moverme más para sentirme mejor”
  •  “Me gustaría descansar mejor”
  • “Quiero ordenar mis horarios para vivir con menos estrés”

El matiz cambia completamente la vivencia emocional.

Cómo fijar propósitos realmente efectivos

Desde la psicología recomendamos que los objetivos cumplan cinco claves:

1. Que sean concretos
“No quiero estar tan estresado” es demasiado amplio. Mejor: “Quiero caminar 20 minutos tres veces por semana”.
2. Que sean medibles
Si no puedes medirlo, no sabrás si lo estás logrando.
3. Que sean alcanzables
No todo es cuestión de motivación; también importan el tiempo, la energía y el contexto.
4. Que tengan sentido para ti
Si no conecta con tus valores, no se sostendrá.
5. Que sean flexibles

No se trata de hacerlo perfecto, sino de mantenerlo en el tiempo.

El enemigo silencioso: la autoexigencia

Muchas personas abandonan sus propósitos no porque fallen, sino porque no toleran fallar. Un día sin ir al gimnasio se convierte en “ya lo he estropeado todo”. Desde ahí, la motivación se desploma.
En terapia trabajamos mucho la flexibilidad psicológica: aprender a seguir adelante incluso cuando no lo hacemos perfecto.

propósitos

¿Y si enero no es tu mes?

No todo el mundo empieza el año con ilusión. Para muchas personas enero es sinónimo de cansancio, cuesta arriba emocional, tristeza o ansiedad. Y eso también está bien.
No necesitas empezar el año “a lo grande” para que valga la pena.

A veces, el mejor propósito es bajar el nivel de exigencia y escucharte más.

Cuando los propósitos generan malestar

Si tus metas te generan ansiedad, culpa constante o sensación de no ser suficiente, es importante revisarlas. Los objetivos deberían ayudarte a crecer, no a machacarte.

Desde la psicología trabajamos con muchas personas que se sienten frustradas por no cumplir sus propósitos y descubren que el problema no era la falta de voluntad, sino la forma en que se relacionaban consigo
mismas.

Ten en cuenta:

Ajustar expectativas no es rendirse; es ser inteligente emocionalmente. Los cambios reales no suelen ser espectaculares, son silenciosos, constantes y amables. Y sí, muchas veces empiezan en febrero, en marzo… o cualquier día del año. Porque el mejor momento para cuidarte no siempre coincide con el calendario.

 

Conclusión

Plantearse propósitos de Año Nuevo no debería ser una carrera contra uno mismo ni una fuente de frustración. Cuando ajustamos expectativas, escuchamos nuestras necesidades reales y nos tratamos con más amabilidad, el cambio deja de ser una lucha y se convierte en un proceso posible y sostenible. No se trata de hacerlo todo perfecto ni de cumplir con fechas marcadas en el calendario, sino de avanzar poco a poco, desde el autocuidado y el respeto por nuestro ritmo.

Si sientes que tus propósitos te generan más malestar que bienestar, o si te cuesta mantener cambios sin caer en la culpa o la autoexigencia, recuerda que no tienes que hacerlo solo/a. En nuestro centro de psicología Psilex estaremos encantadas de acompañarte, ayudarte a redefinir tus objetivos y trabajar contigo una relación más sana contigo mismo/a. Puedes contactarnos cuando lo necesites: estaremos felices de recibirte y caminar a tu lado en este proceso.