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Situationships: cuando la relación existe… pero no se define

¿Has estado “en algo” sin saber qué era? ¿Has vivido una conexión que no terminaba de definirse? ¿No sabías si lo vuestro era amistad, pareja… o algo intermedio?

En los últimos años se ha vuelto cada vez más común escuchar frases como “estamos viendo qué pasa”, “no somos nada, pero nos vemos”, o “es complicado”. Detrás de estas expresiones suele esconderse un tipo de vínculo que denominamos vínculo ambiguo.. Aunque el término suene moderno, describe una relación que muchas personas viven sin saber cómo nombrarla. Y entenderlo puede ayudar a tomar decisiones más conscientes sobre nuestras relaciones.

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¿Qué es una situationships?

Se trata de una relación en la que hay conexión emocional, química o intimidad, pero sin una definición clara del vínculo. No hay acuerdos sobre si son pareja, si son exclusivos o hacia dónde va la relación. Todo fluye… pero también todo es ambiguo. Este tipo de vínculo permite compañía sin obligaciones, pero también puede generar mucha incertidumbre.

Se trata de un espacio intermedio entre la amistad y la pareja, es decir:

  • Hay cercanía, pero no compromiso.
  •  Se producen momentos de intimidad, pero no un proyecto común.
  • Se dan señales de afecto, pero no una etiqueta que lo nombre.

Vivimos en una sociedad donde las relaciones son más flexibles y donde las apps de citas permiten conocer a muchas personas en poco tiempo. A esto se suma:

  •  Miedo al compromiso o a “atarse” demasiado pronto.
  •  Evitar conversaciones incómodas sobre expectativas.
  • Priorizar la libertad personal.
  • La idea de que “poner etiquetas” es presionar.

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¿Por qué ocurren estas relaciones indefinidas?

Hoy convivimos con la idea de que siempre hay más opciones. Las apps de citas nos muestran perfiles sin fin y nos hacen sentir que quizá, con un poco más de paciencia, aparecerá alguien mejor. Esa sensación de abundancia puede hacer que nos cueste apostar por una relación que ya funciona, por miedo a equivocarnos o a cerrar puertas demasiado pronto.

Además, vivimos en una cultura que valora la autosuficiencia y el “no necesitar a nadie”. Mostrar vulnerabilidad se interpreta como un riesgo, y muchas personas prefieren mantener cierta distancia emocional para evitar salir heridas. La zona intermedia parece un lugar seguro, es decir, permite disfrutar de la conexión sin exponerse del todo.

En ese contexto, es fácil caer en dinámicas que desgastan:

  •  Preguntarse si un gesto es cariño o costumbre.
  •  Esperar y buscar señales que confirmen que seguimos importando.
  • Evitar el “¿qué somos?” por miedo a incomodar.
  • Fingir tranquilidad mientras por dentro hay dudas y expectativas.

Estas relaciones no surgen por casualidad: son el resultado de un entorno que nos invita a conectar, pero también a protegernos en exceso.

Señales de que estás en una situationships

Más allá de las definiciones, este tipo de vínculo se reconocen sobre todo por cómo se sienten y por las dinámicas que se repiten:

  •  Nunca habéis hablado de “qué sois”, y aunque hay intimidad, complicidad y momentos que podrían parecer de pareja, no existen planes a futuro.
  • La relación avanza, pero lo hace sin una dirección clara, como si estuvierais caminando sin mapa.
  •  A veces no sabes si puedes contar con la otra persona o si solo está disponible cuando le conviene.
  •  Aparece una sensación de que algo falta, aunque no sepas exactamente qué es ni cómo ponerle palabras.

¿Son buenas o malas las situationships?

No existe una respuesta universal, porque una relación indefinida no es “buena” o “mala” por sí misma. Todo depende de si ambas personas están buscando lo mismo y de cómo se sienten dentro del vínculo.

Este tipo de relación puede ser saludable si las dos partes tienen expectativas similares y se sienten cómodas con la falta de compromiso. Suele funcionar cuando:

  • Ambas personas buscan algo ligero, sin presión ni grandes planes a futuro.
  •  Hay claridad, aunque no haya una etiqueta formal: se habla de lo que se quiere y de lo que no.
  • Nadie espera más de lo que la relación puede ofrecer, y ambas partes se sienten respetadas y tranquilas.

En estos casos, la relación puede ser un espacio de libertad, exploración y conexión sin obligaciones.

El problema aparece cuando las expectativas no están alineadas o cuando la ambigüedad empieza a generar malestar. Puede volverse dolorosa si:

  •  Una persona quiere avanzar y la otra no, creando un desequilibrio emocional.
  •  La falta de claridad genera ansiedad, inseguridad o dudas constantes.
  • Te quedas esperando que la relación “se convierta en algo más”, mientras la otra persona no muestra señales de querer lo mismo.

En estos casos, la ambigüedad deja de ser libertad y se convierte en confusión o desgaste emocional.

La clave no es el tipo de relación, sino cómo te hace sentir. Lo importante es que el vínculo contribuya a tu bienestar, no que lo erosione.

Cómo salir de la ambigüedad (si lo deseas)

Si sientes que la indefinición te pesa o te genera dudas, hay formas de recuperar claridad y cuidar tu bienestar emocional:

  •  Habla de tus expectativas con honestidad, sin miedo a expresar lo que necesitas.
  •  Observa si las acciones coinciden con las palabras: la coherencia es más reveladora que cualquier discurso.
  •  Pregúntate qué necesitas realmente y si esta relación te lo está ofreciendo.
  •  Establece límites si la relación te desgasta, incluso si eso implica tomar distancia o cerrar el vínculo.

No se trata de exigir ni de forzar nada, sino de proteger tu salud emocional y darte el lugar que mereces.

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Conclusión

Estas relaciones indefinidas no son malas por sí mismas. Son un reflejo de cómo han cambiado las formas de relacionarnos. Pero como cualquier vínculo, requieren conciencia, comunicación y respeto por las necesidades propias y ajenas. Entenderlas es el primer paso para decidir si ese tipo de vínculo te hace bien o si es momento de buscar algo diferente.

Si estás viviendo algo parecido y necesitas hablarlo, aclararlo o simplemente sentirte acompañado, no tienes por qué hacerlo solo. En nuestro centro de psicología podemos ofrecerte un espacio seguro, confidencial y sin juicios para explorar lo que estás viviendo y ayudarte a tomar decisiones para fortalecer tu bienestar emocional. No dudes en contactarnos.