Día Mundial para la Prevención del Suicidio: hablar, escuchar y pedir ayuda puede salvar vidas
Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha destinada a visibilizar una realidad que continúa constituyendo un importante problema de salud pública y, sobre todo, a recordar que la prevención es posible.
Hablar sobre suicidio de manera responsable no aumenta el riesgo. Por el contrario, hablar, escuchar sin juzgar, detectar señales de sufrimiento y facilitar el acceso a ayuda profesional son elementos fundamentales de la prevención.
Desde nuestro gabinete psicológico queremos aprovechar este día para acercar información a la población general, desmontar algunos mitos y recordar un mensaje que consideramos esencial: pedir ayuda puede marcar la diferencia y siempre existen posibilidades de intervención y tratamiento.

El suicidio en España: algunos datos que debemos conocer
Los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que en 2024 se registraron 3.953 fallecimientos por suicidio en España, un 4 % menos que en 2023. La tasa se situó en 8,1 fallecimientos por cada 100.000 habitantes (Instituto Nacional de Estadística [INE], 2025).
Aunque este descenso representa una evolución positiva respecto a los años anteriores, las cifras siguen siendo suficientemente relevantes como para recordar la importancia de mantener y reforzar las estrategias de prevención del suicidio y atención a la salud mental.
El suicidio fue en 2024 la segunda causa de muerte externa en España, únicamente por detrás de las caídas accidentales. Los datos muestran además una importante diferencia por sexo: aproximadamente tres de cada cuatro fallecimientos por suicidio correspondieron a hombres (INE, 2025).
La edad también constituye un factor relevante. En 2024, el grupo de edad en el que se produjeron más suicidios fue el comprendido entre los 45 y los 60 años, aunque el riesgo suicida puede aparecer en cualquier momento del ciclo vital (INE, 2025).
En población joven también resulta especialmente importante prestar atención a la prevención. Las dificultades emocionales, los problemas de adaptación, el aislamiento, las experiencias de pérdida, el acoso, los conflictos familiares o las dificultades académicas y sociales pueden convertirse en factores de vulnerabilidad cuando se combinan con otros elementos de riesgo.
Por eso, hablar de prevención del suicidio en adolescentes y jóvenes significa también hablar de salud mental, educación emocional, redes de apoyo y acceso temprano a profesionales.
Y detrás de cada estadística existe una persona.
Una historia.
Una familia.
Un entorno.
Por eso, las cifras deben servirnos no solamente para conocer la magnitud del problema, sino para recordar la necesidad de actuar.
¿Por qué es importante hablar de suicidio?
Durante mucho tiempo, el suicidio ha estado rodeado de silencio, miedo y estigma.
Todavía hoy algunas personas temen preguntar directamente a alguien cercano cómo se encuentra porque piensan que hablar de suicidio puede empeorar la situación o incluso provocar que aparezcan pensamientos suicidas.
Sin embargo, preguntar de forma directa, empática y respetuosa no provoca el suicidio. En determinadas circunstancias, puede facilitar que una persona pueda expresar un sufrimiento que lleva tiempo ocultando.
Una pregunta aparentemente sencilla como:
“¿Cómo estás realmente?” puede abrir una conversación que resulte muy importante.
No necesitamos encontrar las palabras perfectas. Tampoco necesitamos tener todas las respuestas.
A menudo, lo más importante es escuchar, no juzgar y ayudar a la persona a buscar apoyo profesional.
Señales de alarma: ¿Cuándo debemos preocuparnos?
No existe una única señal que permita determinar que una persona se encuentra en riesgo de suicidio. Sin embargo, determinados cambios pueden indicar que existe un nivel importante de sufrimiento psicológico que requiere atención.
Entre ellos podemos encontrar:
- Aislamiento progresivo de familiares, amigos o personas cercanas.
- Pérdida significativa de interés por actividades que anteriormente resultaban
gratificantes. - Expresiones reiteradas de desesperanza o de no encontrar salida a una situación.
- Sentimientos intensos de culpa, inutilidad o de ser una carga para los demás.
- Cambios importantes y mantenidos en el estado de ánimo.
- Incremento del consumo de alcohol u otras sustancias.
- Abandono de actividades cotidianas o autocuidados.
- Despedidas o conductas que puedan interpretarse como una preparación para una ausencia.
- Comentarios relacionados con la muerte, desaparecer o dejar de existir.
Es importante recordar que una señal aislada no permite establecer por sí misma la existencia de riesgo suicida. Sin embargo, cuando observamos cambios significativos o una persona expresa directamente pensamientos relacionados con la muerte o con no querer seguir viviendo, debemos tomarlo en serio.
La prevención comienza muchas veces precisamente ahí: escuchando.
¿Qué podemos hacer si alguien nos dice que no quiere seguir viviendo?
Cuando una persona cercana expresa pensamientos suicidas, es normal sentir miedo, angustia o incluso no saber qué hacer.
Lo primero es intentar mantener la calma.
No es necesario solucionar inmediatamente todos sus problemas. Podemos comenzar por escuchar y validar el sufrimiento que está expresando.
Frases como:
“Estoy aquí contigo.”
“Lo que estás sintiendo es importante.”
“No tienes que afrontar esto solo/a.”
“Vamos a buscar ayuda juntos.”
Pueden resultar mucho más útiles que intentar convencer a la persona de que “todo irá bien” o decirle que debe ser fuerte.
También es importante facilitar el contacto con profesionales sanitarios o de salud mental y, si existe una situación de peligro inmediato, solicitar ayuda urgente.
La persona que acompaña tampoco tiene que asumir sola la responsabilidad de la situación.
Pedir ayuda profesional también es una forma de cuidar.
La prevención del suicidio también comienza antes de una crisis
Cuando hablamos de prevención del suicidio, no debemos pensar únicamente en las situaciones de emergencia.
La prevención también implica detectar y tratar el malestar psicológico en sus primeras fases.
Una persona puede comenzar a encontrarse mal después de una ruptura, una pérdida, un conflicto familiar, dificultades laborales, problemas económicos, un proceso de duelo, una
enfermedad, una situación de soledad o cualquier otra circunstancia vital.
No todas las personas que atraviesan estas situaciones desarrollarán pensamientos suicidas.
Sin embargo, un sufrimiento psicológico mantenido merece atención, especialmente cuando empieza a interferir de forma significativa en la vida cotidiana.
La intervención psicológica puede ayudar a identificar los factores que mantienen el malestar, desarrollar estrategias de regulación emocional, mejorar las habilidades de afrontamiento, recuperar recursos personales y construir nuevas alternativas ante situaciones que pueden parecer inicialmente irresolubles.
Por eso, no es necesario estar al límite para acudir a un psicólogo.
Pedir ayuda psicológica no significa ser débil. Significa reconocer que estamos atravesando una situación difícil y que no tenemos por qué afrontarla solos.
La Línea 024: un recurso disponible en España
En España contamos con un recurso específico para situaciones relacionadas con la conducta suicida: la Línea 024 de atención a la conducta suicida, promovida por el Ministerio de
Sanidad.
El 024 es un servicio gratuito, confidencial y disponible las 24 horas del día, los 365 días del año. Está dirigido tanto a personas que presentan pensamientos, ideación o riesgo de conducta suicida como a sus familiares y allegados (Ministerio de Sanidad, 2026a).
La Línea 024 ofrece escucha y apoyo emocional, orientación y acompañamiento, y puede recomendar el contacto con los servicios sanitarios cuando resulta necesario. En situaciones de emergencia puede realizar una derivación al 112.
Los datos más recientes muestran la importancia que tiene este recurso. Durante 2025 se registraron 204.449 atenciones en la Línea 024, de las cuales 162.184 se realizaron mediante llamadas telefónicas y 42.265 a través del servicio de chat (Ministerio de Sanidad, 2026b).
Además, el Ministerio de Sanidad informa de que el 7,4 % de las llamadas y el 3 % de los chats requirieron derivación urgente al 112 ante situaciones de crisis extrema (Ministerio de Sanidad, 2026b).
Estos datos nos recuerdan que muchas personas están buscando ayuda y que existen recursos específicamente diseñados para acompañarlas.

¿Cuándo debemos llamar al 112?
Si existe una emergencia vital inmediata, es necesario llamar directamente al 112 o acudir al servicio de urgencias más cercano.
La propia Línea 024 establece que, cuando existe una emergencia vital inminente, debe contactarse directamente con los servicios de emergencia a través del 112 (Ministerio de Sanidad, 2026a).
El 024 no sustituye la atención presencial de los servicios sanitarios cuando esta resulta necesaria.
Por tanto:
024: apoyo, escucha y orientación ante pensamientos o riesgo de conducta suicida.
112: emergencias y situaciones de peligro vital inmediato.
Y ante la duda, es preferible pedir ayuda y consultar con profesionales.
Día Mundial para la Prevención del Suicidio: hablar también es prevenir
El Día Mundial para la Prevención del Suicidio no debería ser solamente una fecha en el calendario.
Debe servir para recordar que la salud mental forma parte de nuestra salud y que el sufrimiento psicológico merece atención.
También debe ayudarnos a combatir el estigma.
Todavía existen personas que sienten vergüenza de decir que no están bien. Personas que piensan que deberían poder resolver sus problemas por sí mismas. Personas que tienen miedo
de ser juzgadas si cuentan lo que realmente están sintiendo.
Necesitamos construir una sociedad en la que pedir ayuda sea algo normal.
Una sociedad en la que podamos preguntar “¿cómo estás?” y estar preparados para escuchar una respuesta sincera.
Una sociedad en la que acudir al psicólogo no sea considerado el último recurso, sino una herramienta de prevención y cuidado de la salud.
Porque prevenir también significa acompañar.
Significa detectar.
Significa escuchar.
Significa intervenir.
Y significa recordar que una persona no es únicamente el momento de sufrimiento que está atravesando.
Desde nuestro gabinete psicológico queremos ayudarte
Si estás atravesando un momento especialmente difícil, si sientes que no puedes más, si tienes pensamientos relacionados con la muerte o si estás preocupado por alguien cercano, no tienes que afrontar esta situación en soledad.
Desde nuestro gabinete psicológico podemos ofrecerte un espacio profesional, seguro y confidencial en el que puedas expresar lo que estás viviendo, comprender mejor tu situación y comenzar a desarrollar recursos para afrontarla. No dudes en contactarnos.
Si eres familiar o amigo de una persona que está sufriendo, también puedes pedir orientación. No tienes que saber cómo hacerlo todo por ti mismo/a.
Y si existe una emergencia vital inmediata, llama al 112.
Si necesitas hablar con alguien porque tienes pensamientos relacionados con el suicidio o estás preocupado/a por una persona cercana, puedes contactar con la Línea 024, gratuita, confidencial y disponible las 24 horas del día, los 365 días del año (Ministerio de Sanidad, 2026a).
Hablar puede ser el comienzo. Pedir ayuda puede ser el siguiente paso.
Y queremos terminar con un mensaje sencillo, pero profundamente importante: Hay esperanza.
Aunque ahora mismo no puedas verla, que hoy no encuentres una salida no significa que no exista.
El sufrimiento puede cambiar.
Las circunstancias pueden cambiar.
Se pueden aprender nuevas herramientas.
Se pueden recuperar recursos.
Se puede pedir ayuda.
Hay profesionales preparados para acompañarte.
No estás solo/a. Podemos ayudarte.
